Vivir sobre ruedas ¿merece la pena? (#Especial por la Diversidad Funcional)

Esta es una reflexión que hice hace algunos años por redes sociales en en un día como hoy , pero lo cierto es que sigo pensando lo mismo y creo que nunca dejaré de hacerlo. Por eso quería aprovechar para actualizarla y  compartirla por aquí con todas las personas que me leéis por aquí.

Vivir sobre ruedas ¿merece la pena?

La respuesta corta y sencilla es decir que sí. Siempre y sin ninguna duda.

Pero es cierto, que en los malos momentos todas las personas desearíamos ser de otra forma pero incluso entonces estoy segura de que un segundo después nos preguntamos lo mismo: ¿Merecería la pena el cambio? ¿Cómo sería mi vida entonces?
Porque aunque a veces nos duela vivir atadas a una silla es nuestra vida. ¿Cómo rechazar algo que forma parte de nosotras?
Yo personalmente me siento afortunada de toda la gente maravillosa que mi situación me ha permitido conocer (desde fisios hasta compañeros de “batalla” pasando por gente que no lucha cada día de la misma forma pero se esfuerza por entenderme). Ahora mismo no sé qué sería sin ellos, ni sin el punto de vista que convierte para mí un bordillo en uno de los mayores obstáculos que existe.
Si en el colegio no me hubiese tenido que quedar tantas tardes en casa sin salir por no “encajar” entre mis compañeras puede que no hubiese encontrado consuelo en escribir, y muchos ya sabéis lo que eso significa para mí. 
Si no hubiese tenido que vivir tantos desengaños amistosos puede que no supiera lo que es tener amigas de verdad.
Si no hubiese sido tan importante para mí demostrar lo que puedo conseguir dentro de mis limitaciones quizá no hubiese llegado tan lejos en la vida, ni tendría el mismo futuro por delante. Y desde luego si no pensará así, la novela que pronto llegará a vuestras manos no estaría escrita, ni se habría convertido en un sueño cumplido gracias a la oportunidad de Meiga Ediciones.
Por eso creo que en esos malos momentos, es mejor pensar en todo lo positivo que una vida así te da (y lo que queda por llegar) y olvidar lo que nos perdemos, porque en el fondo nunca lo sabremos.
Hoy en el Día Internacional de Las Personas con Diversidad Funcional quisiera gritar un fuerte TÚ TAMBIÉN PUEDES VOLAR a quienes como yo os sentís (o os hacen sentir) demasiado diferentes o incapaces a menudo con motivo de vuestra diversidad. Porque podemos conseguir más cosas de las que creemos (aunque no lo parezca “los imposibles también existen” como dice la canción. Y no quiero olvidarme tampoco los que se esfuerzan por recordarme esto mismo cuando lo olvido, y sobre todo a quienes en especial este año han apostado por mí cuando ni yo misma creía que mereciese la pena. 

¡A TODOS GRACIAS Y FELIZ DÍA DE LA DIVERSIDAD FUNCIONAL!

Y no os olvidéis nunca de volar

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